26.4.10

“LETRAS HERMANAS”

Por Daniel Mordzinski. En el parque Independencia, fotografías de escritores hispanoamericanos se destacan por sus cualidades de inteligencia, sensibilidad y estética











Escrito por: MARIANNE DE TOLENTINO

Hace cinco años se presentó, en el parque Independencia, “La Tierra vista desde el cielo”, inolvidables tomas del fotógrafo francés Yann Arthus-Bertrand.
Se fueron las imágenes, quedaron las estructuras en las rejas, y se sucedieron numerosas exposiciones de fotos, unas mejores que otras, en una extraordinaria galería al aire libre.
Decir que la exposición “Letras hermanas” del fotógrafo argentino Daniel Mordzinski es una de las mejores, le queda corto. Desde la primera mirada a esta muestra, patrocinada por el Ministerio de Cultura dominicano con motivo de la décimo tercera ediciónFeria del Libro, sentimos un “coup de coeur”, un golpe en el corazón.
El espectador está seducido… e intrigado por aquellos increíbles retratos, totalmente distintos del retrato de compromiso, de moda o de identidad. Nos hace recordar palabras de Carlos Fuentes, respecto a unas fotografías de artistas: “Todo lo que en ellas se encuentra trasciende el propósito mismo de la obra, se convierte en otra cosa y mucho más.”.
Así sucede con estas fotografías de escritores dominicanos e hispanoamericanos.
La exposición. Cada imagen, aparte de una fascinación por el conjunto fotográfico, se presta para un comentario individual e incita a un análisis participante, objetivo y subjetivo, y no es un fenómeno corriente en la fotografía.
Discernimos en la obra de Daniel Mordinzki tres componentes: evidentemente el retrato –que da a conocer o reconocer al escritor–, el entorno – o sea el escenario donde se ha hecho posar al “modelo”–, la belleza insólita de cada foto –citemos la composición, el encuadre, la iluminación–.
Parece que Daniel Mordzinski recrea un nuevo mundo, que es a la vez mundo particular del escritor, y que corresponde a su propia inspiración, su sensibilidad, su imaginación, su sentido del humor. Y esto, pese a que Mordzinski queda fiel al código de la fotografía, sin recurrir a distorsiones y efectos de laboratorio. Mario Vargas Llosa –por cierto uno de los escritores retratados– atribuye esa interpretación privilegiada al hecho de que “pocas personas han seguido tan de cerca la evolución de la literatura iberoamericana en los últimos treinta años” y que “ha leído con pasión los libros que se han escrito en esa región del mundo”.
Será un hecho para los escritores latinoamericanos, españoles, mexicanos, pero no tanto para los dominicanos, a quienes descubrió en el 2009 –al exponer aquí por primera vez– y decidió incluirlos en su “Atlas de las Letras”.
Inmerso además en la hiperactividad, él no habrá podido leer a esos nuevos protagonistas de su teatro de luz.
Sin embargo, Mordzinski se adueña de su personalidad, la descifra óptimamente, consigue lazos de identidad entre ellos y el escenario –probablemente acordado entre fotógrafo y fotografiado–, anota y connota… Tal vez, en sus retratos, ellos se redescubren, y ciertamente nosotros les redescubrimos. ¡Viven juntos una aventura lúdica que no olvidarán!
Habría que citarlos a todos –y los pueden disfrutar en el parque–, pero algunos son especialmente contundentes –así Federico Jovine, Mateo Morrison, José Mármol, Basilio Belliard–, o sutiles –Junot Díaz, Lupo Hernández Rueda, Víctor Villegas–.
Los escritores iberoamericanos, quienes animan la mayoría de las fotos, también suscitan obras maestras –reales-imaginarias y reales-maravillosas–, pero la limitación del espacio no nos permite comentarlas.


La frase
José Rafael Lantigua
Mondzinski se ha convertido en cómplice de tres generaciones de escritores, a través de su lente incisivo, entablando de esta manera un diálogo muy peculiar entre el autor y su obra a través de imágenes que crean un espacio mágico para sus protagonistas”.



Zoom
La magia de su ojo
Mordzinski no sólo se impone como un gran artista y magnífico fotógrafo de escritores –siendo su compañero, cómplice, testigo, intérprete y (re)creador–, sino que, gracias a sus imágenes, nos hace apreciar más a los autores y hasta impulsa a leer sus libros. Él contribuye a hacernos amar el arte de la palabra, gracias a la magia de su ojo, de su cámara, de su visión excepcional.




de hoy,24-4-2010

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