11.9.17

Exposicion "40 Aniversario"



14.8.17

PIndaro

“¡Háganse los peces!” 

por Herminio Alberti León

Píndaro se lanza a montear en los campos de nuestro país… Para esta nueva Aventura, se hace acompañar de sus enllaves Herminio y Pedro Genaro Rodríguez –Pigli-… Luego de pasar por el súper y abastecerse de pan, salchichas, agua en cantidades industriales, chocolates para retomar las fuerzas monte arriba salen directo y en vivo de la selva que llaman ‘capital’…
“Pigli –le increpa Píndaro-…¿Y en qué proyecto estás ahora?”… A lo que Herminio interviene señalando: “Píndaro, Pigli se ha metido hasta la tambora en uno de sus proyectos fotográficos más trascendentales hasta ahora comprometidos por él… ¿No es así Pigli?”…
Mirándolo a los dos, Pigli levanta su cabeza, respira hondo y con mucho orgullo da una explicación contundente de origen: “Hace unos años mi amigo Mario Arvelo bautizó una foto mía “Fiat Pisces”, o “Háganse los Peces”… En paralelo a la frase que identifica a la FAO que es “Fiat Panis”, o “Háganse los Panes”… Este es un proyecto sobre evolución y persistencia, esperanza y renacimiento. También es un proyecto sobre sentir, por eso apela a una experiencia completa de vivir en comunión con el mar. Los peces son los actores principales pero no los únicos”.
Herminio abre sus ojos y, a través de sus lentes, le mira fijamente… “¿Pero estás hablando de una exposición fotográfica?”… “Así es –interrumpe Píndaro-, al tiempo que le pregunta: Y qué título le tienes?”… “Háganse los peces… El título me pareció fantástico porque es una expresión de múltiples lecturas” -responde Pigli-… El pez tiene mucho que ver en mi vida… Siempre he tenido una fascinación con la naturaleza y los peces que se mueven libres, con todo el mar por delante… Son una inspiración. También, hay un peso de la simbología religiosa que estoy explorando…”.
“¿Significa algo para ti un pescador?”– le cuestiona Píndaro-… “El pescador es el fajador por excelencia –exclama Pigli-… No solo pone fuerza e inteligencia en su labor, sino también una persistencia relacionada con la convicción de quien sabe que tiene el control de su vida, que lleva la huella del mismo creador que alguna vez dijo “hágase la luz…”.
Los tres han llegado al Río Bao para unas foticas y, mientras se desmontan del vehículo, Píndaro se vira hacia Pigli y le dice: “¿Te dice algo el lugar ‘Las Salinas de Baní’?”… Con una cara risueña y como si recordara momentos felices en su vida, no vacila en responder: “Se trata de un lugar entrañable para mí, pues allí di mis primeros pasos conservacionistas de la mano de Annabelle Dod, la ornitóloga que más ha estudiado nuestras aves… Mis constantes visitas a este hermoso lugar, lleno de biodiversidad, me permitieron conocer también su gente… Gente que vive principalmente de la pesca…”.
¿Qué quieres lograr con tu mensaje en esta exposición? –cuestiona Herminio-… “ Me parece que está el mensaje sobre la constancia en la vida, y también está el de la firmeza que me llevó a trabajar en este proyecto por unos diez años… Cuando comenzó, no tenía claro que era un proyecto pues surgió con una compulsión por retratar estas personas que yo veía como el reducto de una profesión que pronto desaparecería… Ellos también han tenido que hacer ajustes para mantenerse firmes, y aún les falta integrar mejores prácticas para preservar los peces que son su sustento…”.
“Oye Pigli –exclama Píndaro-.. Dónde estarás exponiendo?”… “En Casa de Teatro… Un lugar que es mi hogar artístico… Siempre me ha abierto las puertas… Esta es mi tercera exposición individual en este lugar tan icónico de la dominicanidad, donde vive ‘el duende’… un espíritu que promueve la fraternidad, la pasión y la inspiración” –remacha Pigli-.
La curiosidad de Herminio no se hace esperar y, ni corto ni perezoso le increpa: “¿Hay alguna relación de “Los Peces” con tu familia?”… “¡Sí! –responde de inmediato-… Los peces, como símbolo, frutos del trabajo… Mi padre fue como el pescador que hacía que los peces y los panes estuviesen siempre en nuestra mesa… Siempre persistente y responsable… Me inculcó a mí y a mis hermanas el amor por el trabajo… Mi madre también nos mostró la firmeza en la educación y nos mostró la importancia de estar preparados…”.
Mientras pone sus pies en medio de las piedras del río para colocar su trípode y cámara, Píndaro mete la cuchara de nuevo y le pregunta: “¿Qué significa la fotografía para ti, Pigli?”…“Se trata del medio que me ha permitido captar la esencia de lo que quiero transmitir y expresar… Con ella puedo construir discursos que espero trasciendan en el tiempo… Espero tener una carrera dilatada que me permita dejar una impronta y a la vez evaluar, e incluso retar, los distintos instantes de mis propuestas e inspiraciones fotográficas…”
Poniéndole su mano derecha sobre su hombro, Píndaro comenta… “Acabo de enterarme que la gran fotógrafa mexicana Doña Graciela Iturbide te ha enviado un mensaje para tu exposición que inaugura este próximo martes 15… Y, viniendo de quien viene, ¿que implica para ti el hecho que te haya escrito un mensaje tan especial?”.
Como sellando la conversación para concentrase en lograr entre todos fotos fuera de serie, Pigli exclama con gran satisfacción: “Doña Graciela es la gran dama de la fotografía y, antes que eso, una gran amiga… Su mensaje es un lujo que llegó de forma inesperada y que me llena de felicidad… Las palabras de apoyo pesan mucho y, cuando te las dice alguien que está en la cima de su arte y por quien sientes el más alto respeto, el sentimiento es sobrecogedor… De igual manera, agradezco los escritos de Mayra Johnson y Luis Reynaldo Pérez… ¡Estaré eternamente agradecido con los tres!…”.

tomado de Hoy,sabado 12 de agosto de 2017

5.7.17

Diario de seis dias

29.6.17

Reunion mensual lunes 3 de julio

5.6.17

Ventanas al mundo


30.5.17

Lizette Nin


3.4.17

Artistas visuales representarán el país en Sao Paulo



Las artistas visuales y arquitectas, Guadalupe Casasnovas y Victoria Thomén, quienes conforman el colectivo Pictoria Newhouse, fueron seleccionadas entre más de 600 fotógrafos para representar a la República Dominicana en la exposición fotográfica “Confluencias, Trasatlántica 10 años”, en el Centro Cultural Sesc Vila Mariana de Sao Paulo, Brasil.
Casasnovas y Thomén participarán con su serie “La Era Plasteozoica” en el SP-Arte-Festival Internacional de Arte de São Paulo, un evento que reúne dueños de galerías y artistas del mundo, y que ofrece una visión general del circuito de arte contemporáneo.
La exposición “Confluencias”, que estará abierta al público desde el 6 de abril hasta el 9 de junio del año en curso, muestra una selección de los mejores trabajos fotográficos presentados, desde el 2008 a la fecha, y es comisariada por Oliva María Rubio, directora artística de La Fábrica, centro cultural de iniciativa privada, la cual desarrolla proyectos de arte contemporáneos, incluyendo “Trasatlántica”, que promueve la proyección de trabajos de creadores latinoamericanos, y PhotoEspaña.
Casasnovas y Thomén explicaron que la serie “La Era Plasteozoica” surgió como una inquietud por el deterioro y desprotección que enfrenta el medio ambiente.
“Al no encontrar flamencos ni laguna en la Laguna de los Flamencos de la Isla Saona, empezamos a insertar figuras de animales inflables en los ambientes naturales apropiados a las especies que representaban. El resultado es una ecotopía, una especulación ecológica absurda y fantástica”, destacaron.
Sobre las artistas. Guadalupe Casasnovas, de padres dominicanos, nació en Chicago, Illinois (Estados Unidos). Estudió Arquitectura y Artes Visuales en la Universidad Nacional Pedro Henríquez Ureña (UNPHU), de Santo Domingo. Ha participado en múltiples exposiciones colectivas e individuales que la han hecho merecedora de numerosos reconocimientos y premios.
Victoria Thomén nació en Santo Domingo, República Dominicana. Estudió Arquitectura en la UNPHU. Sus trabajos fotográficos han sido exhibidos en diversas exposiciones colectivas.

tomado de Hoy, 2-4-2013

22.3.17

Nadia Huggins


19.3.17

Exposicion Rosalina Perdomo de Davalos


17.3.17

IGNOTO. Exposicion fotografica


16.3.17

Los puentes del Central Park


14.3.17

Historias de playa


28.2.17

Alfredo Moronta Escuder


14.2.17

Identidad ,alegría y pasión


27.1.17

Carnaval 100% de aquí


Carnaval


Calle del Angel


23.1.17

Peregrinos de La Altagracia


18.1.17

Espacios de devoción


1.12.16

3 Alberti


3.10.16

Las Mercedes


30.6.16

Wie Chiang


Miriam Calzada



29.6.16

Domingo Batista en Museo Bellapart


14.6.16

De lo real a lo imaginario, Martinica


28.5.16

Los colores del otoño



5.4.16

Historias de medio ambiente


16.3.16

Fondo Grufos


8.3.16

Yan Arthus-Bertrand


14.12.15

Anadel Alberti Sahdalá

(Foto premiada)

La joven fotógrafa dominicana Anadel Alberti Sahdalá, radicada en los Estados Unidos, ha sido reconocida por la organización Photographer’s Forum Magazine en su 35 Edición Anual de su Concurso Anual, al seleccionar su obra a color “Faena Sagrada”, para insertarla en la edición de su publicación “Lo mejor del año” –“Best of the Year” en el mundo.

Esta obra captada fue captada en Marruecos, y ha sido seleccionada de entre más de 10,000 fotografías procedentes de 70 países de todo el mundo, para estar junto a los Finalistas del año.

Esta obra fue exhibida por primera vez en nuestro país el pasado año en Casa de Teatro, dentro de la exposición Trío Visual y según la artista del lente, la imagen premiada recoge lo exuberante del pastoreo en zonas tan impactantes como las de Marruecos.



4.12.15

Angelita Casals


30.11.15

Colores de Anatolia


23.11.15

Senior


28.10.15

Dia de muertos en Mexico



5.10.15

Parmelia Matos


2.10.15

Rostros Habituales

R O S T R O S   H A B I T U A L E S
“La hermosura del rostro es una recomendación muda” (Publio Siro)




No hay nada en el mundo que pueda transmitir tan variadas e incontables expresiones que un rostro humano. El rostro es como una luz silenciosa que todo lo desnuda: revela historias fabulosas, transmite regios temperamentos, evoca ocurrentes tradiciones, representa graciosos linajes; pero también puede enunciar, cuando no, el más grande de los sacrificios o la más bella de las ternuras, como si se tratara de una geografía de símbolos entroncados en la naturaleza de cada ser.
“Rostros habituales” son aquellos rostros inequívocos que representan otros rostros: los de nuestro país. Rostros insulares, multicolores, resultado de un mestizaje que cabalgó en corrientes marinas, a veces eludidos sutilmente, otras no, que surgen de repente para mostrar sobre nuestra idiosincrasia, como fué y cómo será.

22.8.15

Wifredo García en Galería 360


3.8.15

Mediodia es sur


31.7.15

COLECTIVO GAMA

AL ACECHO  

 


COMISARIOS: AMY HUSSEIN Y RAÚL MIYAR

“Recordar, como una actividad vital humana, define nuestros vínculos con el pasado. Como individuos e integrantes de una sociedad, necesitamos el pasado para construir y ancorar nuestras identidades y alimentar una visión de futuro”. Andreas Huyssen

¿Qué somos sin memoria? Nuestra realidad está entrelazada con nuestra memoria, ya sea propia o colectiva. Como si estuviera al acecho, la memoria sale a nuestro encuentro a cada momento. Buscamos redescubrir tras el velo de polvo el punto de partida.

Al Acecho es una exhibición de fotografías tomadas por el Colectivo Gama, conformado por Mariajosé García y Tulio Martí, en los interiores de cuatro edificaciones emblemáticas ubicadas en la Ciudad Colonial de Santo Domingo.

Estas cuatro estructuras en estado de abandono: la Residencia Elmúdesi, la Residencia Trujillo, el Edificio Díez y la Casa Olalla, que han sido importantes tanto arquitectónicamente como por las personas que las vivieron o las construyeron, están al acecho de nuestro paso. Al mismo tiempo que nos trasladan al pasado y nos confrontan dramáticamente con una actualidad diferente a la imaginada, nos invitan a construir nuestra realidad



CASA QUIEN

ESPACIO DE ARTE & BOUTIQUE  ARZOBISPO NOUEL ESQUINA SÁNCHEZ

 MIÉRCOLES A VIERNES 11 AM-7 PM
 SÁBADO Y DOMINGO 11 AM-8 PM
 MÁS INFO 809 689 08 42
 WWW.CASAQUIEN.COM
31 JULIO -  12 SEPTIEMBRE


14.7.15

Memoria Ciudad




Taller HDR


27.6.15

Paul Strand en su siglo


Antonio Muñoz Molina

El País

La vida de Paul Strand se extiende entre el Nueva York de finales del siglo XIX y un pueblo francés de los años setenta del XX; y entre esa era en que la fotografía aún aspiraba a parecerse a la pintura y la de los penúltimos esplendores del fotoperiodismo, hacia el final de la guerra de Vietnam, cuando la televisión estaba acabando con los grandes semanarios ilustrados. En términos estéticos, su formación abarca también inclinaciones divergentes: Paul Strand fue alumno de Lewis Hine y de Alfred Stieglitz, y como tantos otros artistas jóvenes de su generación en Nueva York recibió el impacto de la exposición de arte contemporáneo europeo de 1913. El sentido contemplativo de Stieglitz le atrajo tanto como la voluntad testimonial de Hine. El espectáculo cotidiano de la ciudad redoblaba para él su fascinación puramente plástica cuando lo miraba a través de los experimentos visuales de la pintura cubista. Quería fotografiar el tráfico y el movimiento de la gente por la calle sorprendiendo composiciones rigurosas en el puro flujo del azar: siluetas humanas en el desfile laboral de la primera hora de la mañana, por una acera de Wall Street, empequeñecidas por la arquitectura ciclópea de un banco; automóviles, coches de caballos, caminantes apresurados en la esquina de la Quinta Avenida y la calle 42.


Hijo de un padre emigrante que había prosperado, Strand viajaba desde su barrio de clase media judía, el Upper West Side de Manhattan, hacia el lado opuesto de la isla, el Lower East Side, donde Lewis Hine había tomado una generación atrás fotografías del hacinamiento y la pobreza de los emigrantes recién llegados, los niños obreros, las multitudes proletarias que mantenían en marcha los formidables mecanismos de la ciudad. En las calles del Lower East Side, en los bancos de Washington Square, donde tomaban el sol los viejos, los indigentes y los locos, Paul Strand hizo, en torno a 1915, retratos de desconocidos de una cercanía acuciante, casi primeros planos tomados con destreza furtiva, con una cámara voluminosa y bien visible pero dotada de un falso objetivo, lo cual le permitía fingir que estaba apuntando hacia otra parte. La mendiga ciega, la mujer demente o beoda, el hombre de bigote negro, piel sudorosa, cara abotargada: una inmediatez como esa no la había logrado hasta entonces nunca la fotografía, una atención así de impúdica y al mismo tiempo así de respetuosa hacia los desconocidos, los pobres anónimos, los seres legendarios de la ciudad.

Según progresara la tecnología y las cámaras se fueran haciendo más ligeras, los fotógrafos buscarían a personajes así: pero en esa búsqueda, como en tantas otras, Paul Strand fue el primero. Siempre mantuvo en su trabajo un ritmo peculiarmente lento que lo distinguía de sus discípulos y sus imitadores más jóvenes. Nunca anduvo con una Leica a la espera del instante supremo, con esa ligereza de cazador de mariposas que tenía Cartier-Bresson. Georgia O’Keefe, que lo conocía muy bien, dijo de él que era lento y espeso. Montaba su cámara complicada sobre un trípode y tardaba mucho tiempo en preparar una fotografía, en situar correctamente al modelo. Muchas veces sus retratos tienen la misma cualidad estática que sus fotos de rocas, de árboles, de muros o puertas, de lugares deshabitados. Una muchacha mexicana con un pañuelo en la cabeza posee una dignidad de figura alegórica en un fresco del Quattrocento: un Cristo trágico con corona de espinas y pelo natural mira con unos ojos de vidrio en los que está todo el desamparo de los perseguidos y las víctimas. Los primeros planos del rostro de su mujer, Rebecca, con el pelo muy corto y la cara despejada, a la moda tan atractiva de 1930, parecen esculturas talladas y cinceladas muy lentamente en una materia que tuviera la dureza del alabastro o del basalto y la pura maleabilidad de la luz y la sombra. Derivan de los retratos de Georgia O’Keefe tomados por Stieglitz, pero son de una sensualidad más sugerida, y en ellos la identidad personal de la mujer no está desmantelada en fragmentos corporales, ni reducida a la pasividad erótica de un desnudo, a una proyección de deseo masculino: esa mujer es muy consciente de ser contemplada, y su mirada entabla un diálogo de igual a igual con el hombre de la fotografía, a través de una veladura de intimidad y penumbra.


Este hombre reflexivo y premioso resulta que no paró de moverse. Inventaba un estilo, fundaba una dirección que seguirían durante décadas otros fotógrafos, y luego cambiaba de rumbo, se iba a otros países y otros paisajes. Pero en cada uno se quedaba durante algún tiempo, nómada y sedentario a la vez, empapándose de lo que se le volvía gradualmente familiar, no como un reportero en tránsito que dispara la cámara y se marcha, después de pasar unas noches en un hotel. Paul Strand llegaba y se quedaba. Se quedaba hasta que se le volvían habituales las caras de las personas y los ritos y los ritmos de la vida. Se quedaba unas semanas o unos meses en México o en el corazón ascético e igualitario de Nueva Inglaterra o en un pueblo agrícola de Italia o de Francia o en una comunidad de pescadores y ganaderos en las islas boreales de Escocia, y los retratos que hacía, los lugares que retrataba, tenían la intensidad de un conocimiento muy profundo, ganado a lo largo de mucho tiempo, gracias a una perseverante actitud de observación.

Fotografiaba el tiempo, el trabajo y la intemperie en las vidas de las personas. Con frecuencia, esos retratos tenían como fondo un muro, una pared encalada, el marco de una puerta vieja, con todos sus pormenores de desgaste, con grietas y clavos hincados, con huecos de clavos caídos en los que quedaba un rastro de óxido. En una pared o en una puerta Paul Strand descubría un dramatismo idéntico al de un rostro humano. Después de haber fotografiado en su juventud los engranajes acelerados de la modernidad urbana supo fijarse en las lentitudes geológicas de las rocas, en el efecto del agua y el tiempo sobre los troncos de árboles arrastrados por los ríos, en el modo en que se deterioran las ventanas o las fachadas de las casas donde no vive nadie. Empezó siendo el fotógrafo visionario de un presente que parecía la anticipación del porvenir, y con los años fue el testigo afectuoso y solidario de vidas, oficios y formas de vivir que se quedaban rezagadas en los márgenes de la modernidad. Pero su mirada no accede al esteticismo, o a la nostalgia: una mujer africana, un pescador de México, un pastor de Escocia, un campesino italiano posan con la nobleza serena del que conoce la dificultad de la vida y los secretos de un oficio. Sus fotos de herramientas retratan a las personas que las usan. El sentido ético y documental de la fotografía aprendido de Lewis Hine lo convirtió Paul Strand en radicalismo político durante los años de la Gran Depresión, y ya no se apartó nunca de esos ideales. Se marchó de Estados Unidos por asco del mccarthysmo. Cuando era muy viejo y no le quedaban fuerzas para salir de casa, siguió tomando fotos de la vegetación de su jardín.


Paul Strand. Fundación Mapfre, Madrid. Hasta el 23 de agosto.

20.6.15

Foto premiada en Chile

Foto de protestas es premiada en Chile


Santiago de Chile. EFE. La foto de un estudiante que escapa del gas lacrimógeno y del chorro de agua lanzado por las Fuerzas Especiales de Carabineros en el marco de las protestas estudiantiles en Chile, fue escogida ayer como “Foto del año” por la Unión de Reporteros Gráficos y Camarógrafos del país suramericano.

El premio fue obtenido por Diego Figueroa, quien actualmente es parte del colectivo “Migrar Photo”, junto a un grupo de profesionales con los que ha desarrollado una serie de muestras, talleres y exposiciones. “Actualmente no tengo trabajo estable, debo salir a vender mis fotografías, a buscar un comprador, pero soy feliz haciendo lo que hago. Y más, encima, recibir esta gran satisfacción. El reconocimiento de todos tus pares no tiene precio”, señaló Figueroa a Efe.
Respecto de la foto, el galardonado explicó que “es complicado ver eso. Carabineros, personas adultas, que supuestamente tienen un criterio formado, jugando a la guerra con niños”. A la XXXVII edición del Salón Nacional de Fotoperiodismo llegaron más de dos mil trabajos presentados por 103 fotógrafos que se desempeñan profesionalmente en Chile o en el exterior.
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Este año, la organización premió a 152 fotografías de 38 autores, por su calidad y fuerza periodística “con las que se han registrado las distintas manifestaciones sociales, culturales y políticas de la sociedad chilena”.

tomado de hoy, 20-6-2015

16.6.15

Domingo Batista


11.5.15

Trópico de cáncer